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Mostrando entradas de 2013

LA ESTRUCTURA DE LOS DOBLES

Si todo tiene un revés yo me pregunto ¿Cuál es el mío? En qué fecha impensable he de matar un pájaro he de pisar una flor Qué día imponderable ese revés se adueñará de mí del amor que me hará abjurar ¿Se podrá volver a ser al dejar de ser uno? (Revés, Earle Herrera) Yo nunca entendí las dimensiones del juicio. La mesas y las sillas, ok, no estaba demás armar el parapeto para que la cosa saliera en televisión de una manera medianamente decente, pero el trasfondo del juicio, lo sumarial, rápido y antojoso. Había leído en alguna oportunidad aquello del fantasma del fascismo en la sociedad moderna. Algún profesor de la uni había descrito tal movimiento visceral de la humanidad como un monstruo agazapado. Irreal e ingenuo pensar que desaparezca, dijo. Al igual que ahora, entre manteles blancos y centros de mesa, y adornos de vidrio delgado y chimbo, entre pasos y sudores de tanto ir y venir y bajar de los camiones los elementos definidos de la puesta en es

EL SILENCIO DE LAS RAMAS

Año 2034 ¿Ya volteaste a la ventana? ¿Te llama el viento, la lluvia gorda, el espeluznante sonido de las loras detrás de la pared escalonada de tú laboratorio improvisado? ¿Es el barranco de rocas bañadas en vapor lo que nace a metros de diferencia del amanecer dándote el aviso? Era ya el colmo del descuido, en tus invenciones cotidianas, hallar la manera de cambiar el mundo. ¿Preocupado por el mundo o por el periódico que no sabes si comprar por no tener la más mínima idea de qué día es? La maquinaria y el sonido disimulado del experimento. Tevines (marca registrada por la Corporación Hipermedia C.A.) listos, conectados a un sinfín de dispositivos inalámbricos pues la era del cobre a expensas del planeta fue convirtiéndose en una conducta moderada de utilización de recursos (aplica a todos los demás). Te tiembla el pulso, no por el café o el momentáneo nerviosismo, cosa genial que te derrumba al suelo del hombre que eres y que ahora piensas convertir en los anales de la historia hue

GUAYANA HIPÓCRITA

  A propósito de una protesta de los trabajadores del diario Nueva Prensa de Guayana, me atreví a preguntar a los presentes si los periodistas estaban conscientes de que “son obreros”. Ante las respuestas no quise detenerme, pues el tiempo corría, y somos muchos sus esclavos. Pero la pregunta la solté a ver, si entre tanto trajín alguien agarraba el hilo. Pero no ocurrió así. Siempre he pensado en eso: en la condición OBRERA del periodista, así, comunista y todo. En nuestro país, y más aún en nuestro estado, las empresas comunicacionales avivan aquello que es lo que más ganancia les puede dar: la falta de conciencia de clase de un gremio etéreo, aunque esencial para la sociedad. Desde nuestras escuelas de comunicación se nos enseña el culto al título, a esa personalidad de pergamino impreso que dice lo que somos sin indagar más allá. Dentro de esa visión un tanto chocante y mucho de elitista, se mueven todos unos profesionales que como cachicamos hemos hecho un paraíso de